Cuando el 14 de marzo del 2004, el Partido Popular perdió las elecciones, un prestigioso dirigente europeo recordó a Zapatero que se enfrentarÃa a la oposición más preparada y cualificada de la historia de la democracia en España.
Era asà en efecto, no sólo por la cualificación de sus integrantes sino por la experiencia que conllevaba el ejercicio de los cargos ostentados y que abandonaron con honorabilidad y manos limpias.
En ocasiones anteriores, no todos podÃan decir lo mismo.
En efecto ha sido una legislatura de dura oposición, que ha puesto en evidencia muchas cosas.
Las últimas elecciones generales, el triunfo socialista entraña detalles que no se deben pasar por alto ya que esta vez han sido las urnas las que han hablado claro respecto a la valoración de los ministros y su gestión.
Zapatero es consciente que el debate estatutario le ha pasado factura en algunas comunidades, incluso en aquellas, que como Castilla la Mancha habÃa sido siempre uno de sus feudos electorales. En esta ocasión no ha sido asÃ.
Consciente de ello, Zapatero intentó contrarrestarlo poniendo al frente de sus candidaturas a los ministros con el fin de utilizar su tirón electoral para evitar la derrota y no ha podido.
El mismÃsimo Zapatero, ha sido batido por Rajoy en Madrid, la vicepresidenta De la Vega, vencida por goleada en Valencia, el siempre ministro Pérez Rubalcaba, no ha podido ganar a la alcaldesa de Cádiz, el correoso ministro de justicia Bermejo, arrasado en Murcia, o la Ãnclita Magdalena Ãlvarez, batida por Celia Villalobos en Málaga pese a sus excesos electoralistas con la inauguración del AVE.
Hasta el mismÃsimo José Bono en Toledo, ha perdido las elecciones en su circunscripción, y pese a ello probablemente presidirá el Congreso de los diputados, convirtiéndose asà en una de las más altas autoridades del Estado, si los nacionalistas dan su permiso.
Por si ello no fuera suficiente, ahora se inician las quinielas para ocupar los nuevos ministerios y vuelven a sonar nombres de quienes ya fueron candidatos socialistas en anteriores contiendas y fueron ampliamente derrotados por los candidatos populares y por el rechazo en las urnas. Tal es el caso de Trinidad Jiménez, que suena como sustituta de Moratinos en Exteriores, y perdió estrepitosamente la alcaldÃa de Madrid, frente a Gallardón o de Miguel Sebastián, como posible ministrable, que perdió con igual estrépito.
Todos ellos, ostentarán las más altas responsabilidades del Estado pese ha haber sido rechazados ampliamente en las urnas, en un claro gesto de desconfianza de los ciudadanos. SerÃa conveniente que Zapatero pensara también en renovar su equipo de perdedores, de otro modo habrÃa que recordarle la expresión del conde de Romanones al conocer el resultado de la votación:
“El dÃa de la votación se acercó su secretario y en un aparte le dijo: Excelencia, traigo malas noticias: no hemos salido. ¿Cómo es posible? -preguntó perplejo- Pero si tenÃa garantizada la elección... El funcionario se encogió de hombros. Pero entonces ¿cuántos votos he tenido?- quiso saber. Ninguno, Excelencia- musitó el secretario con un hilo de voz. El polÃtico se quedó unos instantes pensativo y luego cabeceando ligeramente se volvió hacia su ayudante: ¡Joder, qué tropa!,- concluyó.
