Es tiempo de campaña electoral y los partidos políticos se afanan a presentar sus mejores propuestas de gobierno.
El PSC de la mano de Manuela De Madre, nos presentaba hace unos días en rueda de prensa y como si de una gran noticia se tratara, la “fragancia PSC”, que había de ser protagonista y holograma de la campaña socialista en Cataluña.
Y es que a Manuela, le interesaba embriagar con la fragancia a los sufridos catalanes atónitos ante el desbarajuste que se les avecinaba.
Las prisas por hacer llegar el Ave a Barcelona ha levantado una polvareda de socavones y caos que hay que disimular, y que mejor que a golpe de fragancia. La espera es mejor si huele bien, y es que el Ave, es el único que puede salvarles del aroma a caos y descrédito del que están pringados.
En el PP anunciábamos otras cosas, la falta de libertad lingüística en Cataluña, la necesidad de mejorar la educación, anunciamos medidas para dinamizar la economía y hacer frente a la crisis, presentamos a nuestros futuros aliados en Europa, y ofrecemos una alternativa al descontrol de la inmigración.
Tras cuatro años marcados por las imágenes de pateras arribando a nuestras costas, las regularizaciones masivas, la bronca con nuestros vecinos franceses, el descontrol de las mafias y la desesperación, hay que hacer algo.
La propuesta del “contrato de integración”, fruto de la experiencia en otros países europeos con más tradición inmigratoria que la nuestra, pretende exigir a los inmigrantes el cumplimiento de las leyes, el respeto a nuestras costumbres, aprender la lengua, pagar sus impuestos y un compromiso con nuestro país y su sociedad.
Una propuesta de sentido común que ha sido bien recibida por muchos ciudadanos.
En cambio para el gobierno la propuesta tiene tufo racista.
De la fragancia con la que engañar,al tufo para desacreditar.
Empiezo a pensar que el PSOE, tiene problemas con su programa y con su pituitaria.
