Las contradicciones de Duran i Lleida en los últimos meses deben tener perplejo y desorientado a buena parte de su electorado que se define como catalanista moderado y de convicciones católicas.
Es bueno recordar, que Unió Democrática, bajo la presidencia del Sr. Durán, hizo campaña y dio su voto favorable al Titulo I del nuevo Estatut de Cataluña, que afirma los llamados derechos de tercera generación: impulsa la ideología de género, expulsa la religión de la escuela, legitima el derecho a una muerte digna abriendo la puerta a la eutanasia, otorga a las mujeres el derecho a decidir sobre su propio cuerpo, es decir considerar el aborto como un derecho en lugar de considerarlo una practica despenalizada en supuestos concretos, o cuestionar la libertad religiosa, declarando la sociedad laica e interviniendo mediante una ley que regule los centros de culto, entre otras cosas.
El titulo I del Estatut configura un modelo social muy alejado del modelo social que defiende su electorado mayoritariamente democratacristiano.
Estos días Durán, cautivo por las visitas al notario de sus socios de federación, ha manifestado su inclinación a pactar con el PSOE, el partido impulsor de leyes que legalizan el matrimonio homosexual, regulan el divorcio express, reduciéndolo a un simple papeleo, o no tienen pudor a dar su apoyo incondicional a la LOE, la ley de educación que incluye la asignatura de “educación para la ciudadanía”, una materia que incorpora contenidos que pertenecen al ámbito de la conciencia moral de las personas y niega a los padres el derecho a decidir la formación moral de sus hijos de acuerdo a sus principios y convicciones, legitimando así el adoctrinamiento moral de nuestros hijos.
No nos tiene que extrañar que se declare soberanista, está en minoria en una federación cuyo único propósito es acercarse al sector republicano y sumar sus fuerzas al progresivo debilitamiento de las instituciones básicas del Estado, para ganar así ámbitos de apoyo a la independencia.
Es demasiado tarde para hacer una campaña que afirme que “se han equivocado” y que hay que recuperar los valores que dejaron por el camino.
Son muchos los errores y muchos los electores desengañados de políticos que acostumbran a decir una cosa y hacer otra, y que convierten la ambigüedad política en virtud.
Considerar que todo lo hecho por el PSOE es tan sólo una pequeña limitación, que no impide llegar a pactos de gobierno, es una muestra más de querer el poder a cualquier precio. Llega la hora de la verdad.
Votando a Duran, gana Zapatero.

25.01.08 @ 06:30