Los informes educativos publicados estos dÃas, alertan de la grave situación que vive la educación en Cataluña, y la necesidad de tomar medidas urgentes para evitar el fracaso escolar y mejorar el rendimiento de nuestros alumnos.
Durante los últimos años, se ha detectado claramente que el sistema educativo necesitaba reformas urgentes, que adaptasen su estructura a los nuevos tiempos y las nuevas exigencias de un alumnado que ha cambiado substancialmente sus hábitos, sus costumbres, y que tiene un acceso a unos niveles de información muy altos, que no siempre contribuyen positivamente a su formación como persona.
Las enormes dificultades por las que pasa la enseñanza en Cataluña, vienen alargándose demasiado en el tiempo, y requieren con urgencia un plan de medidas concretas que tengan como objetivo prioritario, la mejora del rendimiento escolar de nuestros alumnos, su formación como personas, favorecer las mejores condiciones de trabajo del profesorado, mejorar su autoestima y su consideración social.
La familia es un elemento fundamental en las decisiones relevantes en la educación de los hijos, y por lo tanto se debe garantizar la pluralidad de opciones educativas, que permita a los padres decidir la educación que quieren para sus hijos, de acuerdo con sus convicciones, en las que la transmisión de valores de respeto, responsabilidad y esfuerzo, serán decisivos para conseguir el éxito personal. La colaboración entre padres y profesores, ha de ayudar a fortalecer la autoridad del maestro, y a la vez, los maestros, procurar unos mejores niveles de convivencia en los centros educativos.
La motivación de nuestros alumnos debe ser también una clara prioridad, los estÃmulos deben conseguir despertar el interés, la curiosidad y el espÃritu crÃtico de los alumnos por aquello que estudian y que no es siempre para todos el mismo, dado que no todos tienen las mismas capacidades, habilidades y ambiciones. La diversificación curricular, la semi-profesionalización de la última etapa de la secundaria para aquellos que tienen más dificultades, la disminución de las ratios, y la autonomÃa de centros, son medidas que bien seguro mejorarÃan el interés y el rendimiento escolar.
Para eso, no necesitan una nueva “Ley de educación catalanaâ€, sino un marco normativo general que permita esa flexibilidad, y la voluntad polÃtica, de acabar con los réditos partidistas y con los tÃpicos conflictos, que enfrentan la escuela pública y la privada, que hacen de la inmigración la excusa de la ineficacia, y que ceden ante experiencias caducadas, impropias de los nuevos tiempos y cuya única solución, es continuar rebajando la exigencia en el rendimiento escolar, para asà disfrazar el fracaso.
En educación como en casi todo hace falta más eficacia en la gestión, puesto que sabemos que la educación es la mejor inversión para la promoción personal y, tiene una importancia fundamental en la sociedad que queremos para el futuro
