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Archivos de: Noviembre 2007

CUERPO A TIERRA QUE VIENEN LOS NUESTROS

por carinamejias @ 11/22/2007 - 17:16:56

En respuesta al Sr. José García Dominguez.

Sr. Domínguez, leo su artículo publicado en Libertad Digital, titulado “Por la boca muere el pez” y rápidamente me viene a la memoria una frase que hizo popular Pío Cabanillas, “cuerpo a tierra que vienen los nuestros”.
Agradecemos el favor que nos otorga al hacernos protagonistas de su escrito, pero no hay nada peor para un cronista que la falta de rigor. Por eso me permito contestarle, no a modo de justificación, sino para evitar que en el futuro caiga de nuevo en errores, al verter criticas fáciles, contra el PP catalán.

Falta a la verdad, cuando afirma que no usamos el castellano desde la tribuna. Testigos hay de mis intervenciones. El Sr. Manuel Pizarro, el Sr. Luís Atienza y el profesor Javier Elzo, han sido mis interlocutores, puede preguntarles a ellos.
De la misma manera, puede buscar publicaciones de etapas anteriores y difícilmente encontrará una intervención en castellano. Eran otros tiempos.

En el ejercicio de mi libertad, y al amparo de los derechos que me otorgan las leyes y el reglamento de la cámara catalana, en mis intervenciones parlamentarias uso la lengua que más me place, generalmente en función del interlocutor y así seguiré durante toda la legislatura en la que miles de catalanes han depositado en el Partido Popular, su confianza para que les represente y defienda sus intereses. Para eso, entre las aportaciones al programa nacional, el PP de Cataluña aportó la idea de elaborar una ley en defensa del uso de la lengua común de todos los españoles.
No se engañe, las ideas pueden defenderse en muchas lenguas, y las necedades afirmarse en varios idiomas, ejemplos tiene la historia.
Cómo puede ver, ya nos hemos espabilado, por nuestro bien y el de nuestras generaciones futuras, ahora necesitamos la mayoría suficiente para ponerlas en práctica.

Quisiera pedirle que no nos haga más favores, ahórrese sus críticas gratuitas, infórmese, busque, compare y cómo no encontrará nada mejor, vótenos Sr. Domínguez, en catalán o en castellano.
Dice Vd. que le evocamos el recuerdo de las rancias escenas de una película de Buñuel, no me reconozco en ellas.
A mí, su escrito me trae a la memoria el estribillo de una bonita canción de La Unión:
“Dónde estabas, en los malos tiempos, cuando ni gritando conseguí hacerme oír la voz.¿Dónde estabas? Dímelo o como el viento, olvidas con facilidad….”


 
 

NO ES DESAFECCIÓN, ES INCOMPETENCIA

por carinamejias @ 11/22/2007 - 02:58:26

El viernes, el Parlamento de Cataluña, en un gesto sin precedentes solicitó mayoritariamente la dimisión de la ministra Álvarez, con la única oposición del PSC. El balance del primer año de legislatura, no puede ser peor y el segundo inicia su andadura con un gobierno roto y un presidente ausente.
La ausencia de Montilla no sé si se debía a sus múltiples ocupaciones o bien a evitar la vergüenza que supone que hasta sus socios de gobierno lo abandonen a su suerte.
Cataluña en pleno está enojada, y no por desafección sino por que ha perdido la paciencia.

Cuantas veces he oído decir que “no hay nada más insostenible que un país colapsado”. Ha sido el propio Montilla alarmado, quien se ha ido a contar a Madrid que existe riesgo de desamor entre Cataluña y España.
¿Y por que lo llaman desamor, cuando quieren decir incompetencia?
Hoy ya nadie se cree esa historia de que son otros lo culpables, hoy ya no vale sacudirse las culpas, hay que afrontarlas para poder reconstruir una credibilidad hecha pedazos.
Cataluña ha enterrado en el olvido su prestigio y su credibilidad, y se ha sometido al engaño interesado de algunos, para usar las crisis en beneficio de las opciones políticas favorables a la desafección. Es la instrumentalización de la desgracia.
Después de convencernos de que un nuevo estatut iba a llevarnos al linde de la felicidad, y que un nuevo presidente, un nuevo gobierno, y nueva financiación
sentaban las bases, para iniciar un periodo de estabilidad y concordia entre gobiernos amigos, todas las expectativas han saltado por los aires.
Superado un gobierno de sobresaltos, ha sucedido un gobierno inerte, insulso, ausente, sólo arropado por el silencio cómplice de los sindicatos, en un año de crisis sin precedentes que muchos tardaremos en olvidar.
Hoy tenemos más problemas que nunca, los catalanes estamos decepcionados y la brecha entre sociedad y política se agranda a golpe de socavón.
El apagón veraniego, en Barcelona símbolo de la modernidad, nos dejó un balance de 56 horas sin luz, millones en pérdidas, y tras 11 horas de debate parlamentario, ningún responsable y la incógnita de las causas que lo provocaron, ciudadanos atónitos y una ciudad salpicada de ruidosos generadores eléctricos decorados por los grafiteros.
Sin luz, y sin nadie que asumiera responsabilidades, los catalanes quisimos marcharnos de vacaciones para olvidar, pero salir de Barcelona era misión imposible.
Al apagón, le siguió el colapso aeroportuario que dejó en tierra a miles de ciudadanos. Tomar el avión era difícil, pero la carretera no te deparaba nada mejor. Colapsos históricos, horas de espera y tiempo perdido, acabaron con la paciencia de los sufridos ciudadanos.
Pero el verano sólo fue anuncio de lo que vendría después, una crisis ferroviaria que hará historia.
No es desafección, es desgobierno ante la catástrofe social para la que no ha habido respuesta.
Expreso el lamento de que sea una mujer la que pase a la historia como el peor ministro de fomento que ha tenido España, y la frustración, no es sólo por su ineptitud, si no por la falta de sensibilidad, por su arrogancia, por sus comentarios desafortunados, su menosprecio ante situaciones desgraciadas que no tienen perdón. Incluso ha habido momentos de frivolidad.
Mientras a la ministra nada le quita el sueño, miles de catalanes madrugan cada mañana para sufrir las inconveniencias que su mala gestión provoca y les impide usar el tren. La causa es la chapuza histórica en la ejecución de la obra ferroviaria más importante para Cataluña, hecha con prisas para la foto inaugural, y el irrefrenable afán de electoralismo de ZP. Hoy Cataluña es un caos de improvisación y nadie se atreve a poner fecha final al desastre.
El daño ya está hecho.
Los catalanes expresamos desafección por lo mal hecho. El síndrome de la tuneladora ha hecho mella, las protestas, los impedimentos y las manifestaciones serán el freno constante a cualquier iniciativa de progreso. Cataluña seguirá en su suave decadencia, pugnando por ser diferente de otros que construyen sus túneles sin dramas, mientras nosotros perdemos el tiempo y derrochamos el dinero en construir una nación. En Cataluña, el virus de la desconfianza ha calado hondo, y sólo la eficacia devolverá la confianza para sanar a una sociedad defraudada y menospreciada por sus gobernantes.
Cataluña ha hablado con voz unánime, “no es desafección sino incompetencia”.

LAS PROPUESTAS DEL PP

por carinamejias @ 11/19/2007 - 20:10:55

Una de las propuestas programáticas que el Partido Popular ha presentado este fin de semana, consiste en proponer una ley que garantice la enseñanza en castellano en todas las etapas educativas y en todo el territorio nacional.
De esta forma se pretende garantizar el derecho reconocido en el artículo 3 de la Constitución, que establece el deber de conocer y el derecho a usar el castellano, lengua oficial del Estado.
Las voces contrarias a la medida no se han hecho esperar. El drama nacionalista está servido amenazando el genocidio cultural que la medida supone. Pero la más curiosa es la alzada por el Conseller Maragall que hasta que las presiones republicanas le hicieron renunciar a su propósito, fue capaz de reconocer, incluso en sede parlamentaria las dificultades de los alumnos catalanes para expresarse en castellano.
La dicha duró poco, hoy ha calificado la medida de pura “demagogia”.
¿Puede considerarse demagogia garantizar un derecho fundamental de los padres?
No hay ningún país en el mundo que impida a sus alumnos estudiar en la lengua oficial del Estado al que pertenecen, máxime cuando el 52% de los alumnos catalanes tienen cómo lengua materna el castellano.
Garantizar por ley el estudio en la lengua oficial, es un derecho que corresponde a todos los padres, decidir libremente que educación y en que lengua quieren escolarizar a sus hijos.
¿Por qué en Cataluña, un niño puede escolarizarse en una escuela cuya lengua vehicular sea el inglés, el francés, el alemán o el japonés, y no puede escolarizarse en castellano, siendo ésta, lengua cooficial?
¿Con qué argumentos se nos niega ese derecho?
Muchos alumnos catalanes realizan a la semana muchas más horas de inglés, que de castellano, pues es la actividad extraescolar más frecuente.
¿Es eso justo?

¿A quien pretenden engañar diciendo que nuestros alumnos terminan sus estudios con el mismo nivel de castellano que los del resto de España? Todo el mundo conoce las argucias utilizadas para sesgar en un sentido u otro los resultados finales.
El catalán se ha convertido en materia de máxima exigencia mientras que el castellano, ya se aprende viendo la televisión y hablando en casa, así lo afirman algunos.

Yo creo que estamos ante algo más importante, una limitación de nuestra libertad que no debemos permitir, y es, además una injusticia.
La libertad de optar por un derecho reconocido en las leyes nunca debería haberse puesto en cuestión.
Ahora ya no es sólo una retórica de los Populares, se trata de defender la libertad de una sociedad cansada de tanta imposición, y que reivindica cada día con más fuerza, que el castellano sea una opción de escolaridad en la enseñanza de Cataluña. Es cuestión de libertad.

?ANNUS HORRIBILIS?

por carinamejias @ 11/01/2007 - 21:07:25

Hoy se cumple un año desde las pasadas elecciones autonómicas.
De ellas nacían un nuevo gobierno y un nuevo presidente de la Generalitat que traían bajo el brazo un nuevo Estatuto, como solución a todos los problemas que padecía Cataluña, desde que la memoria histórica nos alcanza a recordar.
Hoy podemos hacer balance y demostrar con hechos, que nada de eso ha sido así, hoy tenemos más problemas de los que jamás pudimos sospechar.
Al gobierno de sobresaltos de Maragall, ha sucedido un gobierno inerte, insulso, ausente. Muchos nos preguntamos, si realmente tenemos gobierno.

Los catalanes están más desencantados que nunca de sus políticos y la brecha entre sociedad y política se agranda a golpe de socavón.
El año de legislatura, ha estado marcado por los continuos conflictos de competencias nacidos del texto estatutario, y del llamado encaje de Cataluña en España.
Cualquier acontecimiento es fuente de problemas ya sea cultural, social o de tipo económico. Tenemos ejemplos para todos los gustos.
Empezamos con la tercera hora de castellano en las escuelas, y acabamos con la polémica feria de Frankfurt, empeñados como están en hacer de la lengua un elemento de confrontación política.
Nunca una hora de castellano llenó más horas de debate político, nunca autores más leídos, fueron tan poco considerados.

Seguimos con las polémicas defensas identitarias en una sociedad que ella sola se define tan catalana como española. Un periodo en el que la defensa de la identidad ha repartido en subvenciones mucho dinero del contribuyente que bien empleado estaría en otras cosas mas importantes como por ejemplo, disminuir los barracones en los que estudian nuestros alumnos, o en pagar más y mejor a nuestros médicos, que no han dejado de quejarse por su precaria situación laboral, durante todo el año.
Pero el gobierno prefiere tener selecciones deportivas catalanas.

Ha sido un año, que muchos tardaremos en olvidar, especialmente quienes han vivido en sus carnes la inseguridad ciudadana, que ha exigido tantas explicaciones del conseller de interior, el mismo, que decidió hacer públicos los vídeos de los excesos en las comisarías de los mossos, desprestigiando al cuerpo policial del que depende la seguridad y la confianza de todos los catalanes, y cuya herida tardará años en cicatrizar.
Ha sido el año de las prioridades equivocadas.

Hemos padecido crisis vergonzosas durante las que el gobierno, ha estado ausente, especialmente su presidente, y algunos consellers de vacaciones.

Cuatro días de apagón en Barcelona, la ciudad del diseño y referente turístico en el mundo.
El apagón veraniego, 56 horas sin luz y 11 horas de debate parlamentario, nos dejaron la incógnita de las causas que lo provocaron, y una ciudad salpicada de ruidosos generadores eléctricos decorados por los grafiteros.
Sin luz, y sin nadie que asumiera responsabilidades, los catalanes quisimos marcharnos para olvidar…
Pleno verano y salir de Barcelona era misión imposible.
Al apagón, le siguió el colapso aeroportuario que dejó en tierra y sin vacaciones a quienes habían trabajado todo el año y las merecían.
Carreteras saturadas, colapsos históricos, horas de espera y tiempo perdido, acabaron con la paciencia de los sufridos ciudadanos.
El verano fue sólo una pausa...
El año de legislatura culmina con una crisis ferroviaria sin precedentes, en ningún país del mundo.
Hará historia. Miles de catalanes sufren cada mañana las inconveniencias de no poder usar el tren de cercanías, a causa de la chapuza histórica en la ejecución de una de las obras ferroviarias más importantes para Cataluña. Lleva 15 años de retraso, podíamos seguir esperando y hacerlo bien.
Pero las prisas por la foto inaugural, y el irrefrenable afán de electoralismo de ZP, nos han llevado al caos de hoy.
Cuando acabará, no se sabe, nadie se atreve a poner data final al desastre y seguimos sin responsables improvisando soluciones, a ver si hay suerte.
El daño ya está hecho.
Ningún catalán que se precie querrá jamás, obras cerca. El síndrome de la tuneladora ha hecho mella, las protestas, los impedimentos y las manifestaciones serán el freno constante a cualquier iniciativa de progreso.
Cataluña seguirá en su suave decadencia, pugnando por ser diferente de otros que ganan puestos en el ranking de la competitividad, atraen empresas y construyen sus infraestructuras sin dramas, mientras nosostros perdemos el tiempo y el dinero en construir una nación.
En Cataluña, el virus de la desconfianza ha calado hondo, y ningún estatuto puede sanar a una sociedad defraudada y menospreciada por sus gobernantes.

Montilla, hará balance de su primer año de legislatura, escondido en sus aposentos gubernamentales. Susurrará en latín en la intimidad, “annus horribilis”.


 
 

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