Ayer, fue el último pleno del periodo de sesiones.
Un accidente doméstico me impidió escribir con agilidad, pero como la crónica parlamentaria puede hacerse al día siguiente y va a ser la última de la temporada me voy a animar a hacerla hoy.
Era 18 de Julio, alguna diputada se encargó de recordárselo al Conseller Saura con “rin tin tin”, pidiéndole que aprovechara la fecha para hacer algo bueno.
No era diputada del PP, que conste…
El día era abrasador, pero el sol no arredró a un grupo de manifestantes, que bandera verde (sanitario) en mano, organizaron a las 9.30 h de la mañana un comité de recepción que recibía a los diputados que se acercaban a las puertas del Parlament, al grito de :
¡No a la ley del ICS!, ¡no queremos que se privatice la sanidad!
O lo que es lo mismo, queremos el puesto fijo, aunque seamos unos mantas y que nadie nos pueda echar....
El caso era protestar por la Ley que ese día iba a probarse, la ley del Institut Català de la Salut, que a todas luces necesitaba un repaso para desenquilosar una administración sanitaria algo chirriante y poco ágil de la que casi todo el mundo protesta.
Y claro, no lo consiguieron. La ley se acabo aprobando y negociando hasta el último momento, tanto que al tiempo que se iniciaba el debate , los portavoces aún tenían cosas que acordar y el President, el ínclito Benach, tuvo que suspender el pleno cinco minutos. ¡Inaudito!
En la sesión de control, echamos de menos al C’s Rivera, que estaba, según “radio patio”, en Madrid, negociando como hacer de su mal avenido partido, uno serio y de ámbito nacional.
Por eso el turno de control al President, lo consumió el incombustible Pepe Domingo, que preguntó al President sobre la Agencia Tributaria y la enorme polémica que ha generado en España que desde la Agencia Tributaria catalana puedan recaudarse los impuestos, además de gestionarlos.
Montilla le dijo, que para muchos era casi un delito, pero que a él le parecía genial, y que tan sólo se remitía al desarrollo del Estatut.
Olvidó que está pendiente y que apremia una sentencia del Constitucional que puede dar al traste con todo y si eso es así, nos vamos a reir un rato.
¡Ell va fent…!
El siguiente turno es para uno de mis diputados preferidos:
Por IC-V, Jaume Bosch, sectario y rencoroso diputado, que no pierde turno de intervención en el que atacar al PP.
Debe ser producto de algún trauma infantil, que no ha conseguido superar, hasta convertirse en obsesión, o quizá una fijación propia de su senectud.
Hoy, era nuestra la culpa, por no alegrarnos del traspaso del Hospital Clínic, acompañado de su enorme déficit de explotación.
Decía un anciano del lugar que hay regalos que te hacen pobre, y este es un buen ejemplo. A Bosch, le parece maravilloso. ¡si señor!, … “los cargos con sus cargas” …pues “los traspasos, con sus deudas”. Un avance sin precedentes.
Para lanzar cohetes, ¡vamos!.
Montilla está encantado porque afirma que de esta comisión bilateral de traspasos han conseguido dos retos inmejorables, los traspasos en salud y en trabajo. Ja¡
Piqué está cabreado, y un poco harto de tanta comparativa estatutaria, que si con Andalucía, que si con Valencia, que si con Baleares.
Lanza un reto, los estatutos no son ni parecidos y lo va a demostrar.
Le reta a un cara a cara en TV3. Y si TV3 no le parece el mejor sitio, pueden debatir en el Parlament, que es la cámara democrática que representa a todos los catalanes.
No hay mucho quórum, me parece que este debate sólo interesa los políticos.
Montilla insiste y le dice que el informe lo ha elaborado la abogacía del Estado y que los han pillado copiando y encima cuando recurren los tildan de “extravagantes”.
No sé que magistrado ha utilizado tal calificativo. Jamás pensé que en términos jurídicos alguien pudiera expresarse así, ni alcanzo a pensar siquiera que un texto legal pueda ser “extravagante” o “excéntrico” o “maniático”, no sé.
Tal vez me perdí la clase ese día o es que la justicia cada día está mas vulgar. ¡Que lástima!
El siguiente en intervenir, el republicano, Joan Ridao. De su intervención deduzco que para tener socios como éste a Montilla no le hacen falta enemigos.
¡Que carácter!.
Dice que ZP pierde credibilidad a pasos agigantados, que ellos no están dispuestos a esperar más debates de “política general” es decir (del estado de la Nación), para ver que migajas caen en forma de traspasos, y por enésima vez amenaza, que si el ritmo de desarrollo estatutario es como hasta ahora, ellos no lo van a tolerar.
Montilla, hierático y sin pestañear le mira de soslayo, y con una ligera sonrisita guasona, le dice que el ritmo de trabajo está acompasado y que a él no le amedrenta ni Ridao.
La intervención del PSC corre a cargo del concejal de Hospitalet, David Perez.
Forofo de los toros, españolista de raza, que tiene que atragantarse cada vez que tiene que defender algo en lo que no cree, como hoy, al defender la rigurosidad en el desarrollo estatutario.
Traga bilis con cada una de las concesiones a los republicanos, aunque me consta que no le gustan, lo disimula bien.
Su intervención de aliño y sin trascendencia.
La polémica llegó con Mas, que con una pregunta intrascendente se armó la gorda. Le preguntó a Montilla por su valoración sobre los 2500€ “made in ZP”, y a que espera para reclamar políticas progresistas de las que tanto farda.
Mientras Montilla contestaba, apelando al tiempo que tienen por delante, el convergente Eudald Casadesús lo puso en duda: ¡Ja veurem!, si duraran molts anys.
Montilla, como un mihura le contestó al diputado que: “ya lo creo que sí, nosotros tenemos mucho tiempo por delante, son vds. los que se piensan que el país es suyo y que nosotros somos unos usurpadores. Ya está bien”. Gluppps¡
Todos pasmados del susto, ha sacado el genio.
La respuesta la dirigió directamente al diputado titular del comentario, por lo que Mas, le advirtió: “la pregunta se la hago yo”. “Si los consideraramos unos usurpadores no llegarían a ningún acuerdo”.
Siempre tan arrogante….Mas intentó suavizar el tono, para acabar bien un pleno acelerado que pone fin al periodo de sesiones.
No hubo despedidas especiales, pero todo el mundo soñaba con unas merecidas vacaciones, después de un año marcado por tres campañas electorales.
¡Hasta la vuelta!
