Barcelona, 31 de Mayo de 2.007.
Un conocido polÃtico, decÃa antes de empezar sus parlamentos: “seré breveâ€.
A partir de ese momento, todo el auditorio se arrebujaba en el asiento…
El Pleno ha sido breve, pero intenso.
Las noticias, como siempre, más fuera que dentro.
Dentro, se repetÃan las interpelaciones al Conseller de Interior, que cada dÃa que pasa, aumenta su cotización en el ranking de dimisionarios.
Saura, estaba convencido de que serÃan benevolentes, y que permanecerÃa inmune a las crÃticas por que su condición de pijo-progre le harÃa de escudo intergaláctico, pero lo cierto es que no contaba con enfrentarse al "youtube". Alguien le tiene ganas y dedica su tiempo libre,a "colgar" y filtrar con todo lujo de detalles, los abusos en comisarÃa, de los mossos "desquadrados".
Saura, no sabe ya que decir, y utiliza un argumento del que seguro que tendrá que arrepentirse:
“Hacer públicos los abusos, es una medida de salvaguardar y proteger a los mossosâ€.
Yo añadirÃa, y de desprestigiarlos, y de generar desconfianza entre los ciudadanos y de crear inseguridad, amén del desánimo del cuerpo. Todo un récord.
Pero si el debate interior, se dedicaba al conseller al que más veces se le ha solicitado la dimisión; fuera, el debate lo protagonizaba el pacto de gobierno en el Ayuntamiento de Barcelona.
El tripartito histórico, desmoronado como un castillo de naipes por golpe del endiosado republicano.
El inefable Portabella, que ha visto peligrar su cabeza, ha decidido sacar pecho, para poner en solfa el pacto tripartito más antiguo de la historia.
Allà empezó todo, con el tripartito municipal.
Portabella, que necesita ser protagonista como el aire que respira, se ha decidido a dar el salto mortal y acabar en la oposición.
Dicen que los suyos lo avalan, pero a Montilla no creo que le haga mucha gracia sobrevivir al sobresalto mensual, con que le obsequian.
El último subidón de los republicanos, casi da al traste con todo el gobierno catalán. Hoy peligra el municipal.
Montilla ponÃa cara de hartazgo mientras Carod le susurraba al oÃdo.
Por el contrario, Portabella estaba encantado con su séquito de reporteros alrededor.
Trias se frotaba las manos, y Fernández contemplaba el espectáculo con la sonrisa burlona, de quien espera paciente que le llegue la oportunidad.
A cada pleno una movida, y es que esto de la polÃtica en Cataluña no tiene parangón.
