La jornada electoral amaneció, soleada y ventosa, un riesgo para todo candidato a la alcaldÃa que se precie.
El sol, en domingo electoral, es sinónimo de escapada.
En Barcelona, escape masivo, es decir, un 50% de abstención, casi 10 puntos por debajo de la participación en el resto de España.
Por si lo de España, no vale, afinaré más, casi 4 puntos más que el conjunto de Cataluña.
La mayorÃa ha elegido la playa, aunque el tiempo no acompañe, y es que hay cosas mejores que hacer, que decidir quien se encargará los próximos 4 años, de gestionar nuestra polÃtica municipal, total nada…
O lo que es lo mismo, quien gestionará, la imagen de nuestra ciudad, la seguridad en nuestras calles, las escuelas de nuestros hijos, los nuevos inmigrantes, el deporte, la atención sanitaria directa, el comercio, el reciclaje de nuestros residuos, la promoción cultural, la limpieza de nuestras playas, la iluminación de nuestras calles,la contaminación acústica, la asistencia de nuestros mayores, la organización de la fiesta mayor, la regulación del tráfico, y la promoción de viviendas a precios asequibles, en definitiva, la gestión honesta de nuestro dinero público.
Total una minucia…
Joan Saura, el único Conseller de participación del mundo, que hace llamamientos a la abstención, ha visto cumplidos sus deseos.
No sé, si su compañera pensará lo mismo, al comprobar que los pijo-progres se han ido a la masÃa del Ampurdán a pasar el “weekend†y los antisistema no acostumbran a votar a un represor, asà que la gracia de su compañero le ha costado un concejal, cuando ella, se las daba felices al alza, en todas las encuestas.
Dicen los noticiarios que el dÃa transcurrió sin incidencias. No me extraña, a juzgar por la escasa afluencia de público.
A media tarde, voy a la radio a comentar la jugada con representantes de otros partidos.
Todos parecen tener grandes expectativas, pero la realidad es que hay batacazos considerables.
CiU sólo mantiene, con mayorÃa absoluta, la alcaldÃa de St.Cugat, su feudo al que defienden como si fuera Nueva York.
En Barcelona han mejorado resultados y sólo con esos dos datos, ya se sumergen en la euforia, pero lo cierto es que han perdido el poder territorial estrepitosamente.
En los gráficos semicirculares, el tono naranja de Ciu, ha sido rápidamente invadido por el rojo PSC, en la mayor parte del territorio. Lo más doloroso, Tarragona.
En Barcelona dan por hecho que habrá tripartito.
Ante la afirmación, los republicanos se revelan.
Su electorado lleva mal,que se les acuse de seguidÃsimo de los socialistas.
¡Y que remedio les queda!
Hasta en Barcelona, el inefable Portabella, que proclamó que no podrÃa soportar que el PP sacara más votos que él, ha tenido que tragarse sus palabras. Alberto Fernández, ha puesto su tenacidad a prueba de abstencionistas y, casi le dobla en resultados, asà que cuando quiera, el republicano puede irse a casa y asà hacerle un favor a los Barceloneses, en general y a mà en particular.
Los Ciudadanos (C’sâ€) andan decepcionados. Tras la euforia autonómica, los suyos se han quedado en casa o han optado por partidos más estables y ordenados.
Esta vez, se han abstenido de dar su apoyo a un partido que además de no tener programa, dirime en público y a gritos sus desavenencias internas, y es que en polÃtica hay que sosegarse.
Lo cierto es que estas elecciones son un fracaso general, para polÃticos y ciudadanos.
Los primeros por que hemos sido incapaces de ganarnos el interés y la confianza de los segundos, y éstos por que deberÃan garantizarse, que la gestión de los asuntos públicos, “esas minuciasâ€, estén en las mejores manos.
Por lo que se ve, “Cataluña es diferenteâ€.
