Cada mañana, al llevar mis hijos al colegio pasamos frente a un cuartel de los “Mosos d’ Esquadraâ€, que custodia una compañÃa de seguridad privada.
Un hecho insólito en un paÃs que se precie.
Hoy; un comentario de mi hijo pequeño, al expresarme su temor a que un mosso lo detenga, me ha hecho reflexionar, sobre la trascendencia de algunas informaciones de estos dÃas y la responsabilidad de quien decidió hacerlas públicas.
Con todo lujo de imágenes y detalles, nos cuentan los abusos cometidos por un grupo de “Mosos d’Esquadraâ€, que debidamente identificados, han sido suspendidos de sus funciones y han pasado a disposición judicial.
Se trata sin duda de unos hechos graves y censurables, que no podemos permitir.
No obstante, el hecho que las informaciones hayan trascendido, ha provocado un grave perjuicio al cuerpo de Mossos d’Esquadra, por el desprestigio que supone para un cuerpo de seguridad, la desconfianza que ha generado entre los ciudadanos a los que deben proteger, la deshonra de los miembros implicados en tan deplorables hechos y el estigma, que permanecerá por largo tiempo entre las fuerzas de seguridad.
La cosa no es menor, para un cuerpo, que ya tenÃa fama de joven en su trayectoria e inexperto en sus acciones, que necesitaba prestigio como institución, para ganarse la confianza de los ciudadanos.
Los hechos son sin duda reprobables, pero deberÃan haberse perseguido y erradicado por los cauces que todo cuerpo de seguridad dispone, “asuntos internos†y evitar asà la trascendencia pública, que tanto perjuicio causa al cuerpo.
Sin duda, quien decidió hacer públicos los hechos, no midió bien la consecuencia de tal decisión, para el conjunto del cuerpo, y para cada uno de sus efectivos.
Casi una semana después; la noticia es otra.
Durante una manifestación de “okupasâ€, un mosso d’esquadra es agredido brutalmente hasta que se desploma en el suelo.
Unos compañeros acuden a socorrerle, otros detienen al agresor.
La noticia que trasciende, son las lesiones sufridas por los “okupasâ€, y se cuestionan las técnicas de defensa empleadas por los mossos.
Decisión: El juez pone en libertad al okupa/agresor.
Asà las cosas, habrá desmotivación entre los mossos, inseguridad en las calles, desconfianza en los ciudadanos y la responsabilidad de aquel que tomó tal decisión.
De los Mossos depende que estemos seguros, y que nadie olvide que estar seguro es vivir con libertad.
