Barcelona se descubrió al turismo después del periodo olímpico y los alcaldes, vieron en ello un filón, que no había que dejar escapar. Su situación geográfica privilegiada y el clima, que permite disfrutar de la ciudad al aire libre la mayor parte del año, son sus mejores atractivos turísticos.
Un edil tras otro, ha promocionado Barcelona hacia el turismo, que mirado y medido, puede ser uno de los principales motores económicos de la ciudad, y una buena fuente de recaudación de dinero para las arcas municipales.
La presencia constante de turistas, durante todo el año, requiere muchos servicios en los que el Ayuntamiento, ha visto una importante fuente de ingresos, que no está dispuesto a dejar escapar.
El primer negociete municipal, fue el “bus turístico”.
El Ayuntamiento, a través de la oportuna empresa municipal EMT, descapotó y decoró, una flotilla de autobuses, que te pasean por los itinerarios más turísticos de Barcelona, a un precio carísimo y cuya recaudación revierte directamente en el erario público, excluyendo así, toda posibilidad, de que los autobuses turísticos, fueran explotados por empresas privadas, como ocurre en la mayoría de ciudades turísticas del mundo.
Una empresa privada, se atrevió a desafiar tal decisión poniendo en ruta su propia flota, pero el Ayuntamiento no estaba dispuesto a dejarse comer el pastel y el conflicto acabó en los tribunales.
Tras este pleito, vino otro, cuando el Ayuntamiento decidió promocionar unos “packs turísticos” de fin de semana, que comercializaba por Internet, y que incluían dos noches de hotel y entradas a museos, aprovechando que estos últimos son de titularidad pública.
El negociete, despertó las iras de la ACAV, Asociación Catalana de Agencias de Viajes, que los ha demandado por intromisión, intrusismo profesional, competencia desleal, y negocio en perjuicio de terceros.
La dificultad para encontrar aparcamiento en Barcelona, y el afán recaudatorio, disparó las zonas azules que limitaban a dos horas el aparcamiento en la calle.
La presión generó necesidad de nuevos parkings y allí donde había posibilidad, ya fuera por remodelación de calles o por construcción de nuevos edificios públicos el Ayuntamiento impulsó la construcción de un montón de aparcamientos.
Para ello creó una empresa “ad hoc”, que con el nombre, BSM, “Barcelona Serveis a la Mobilitat”, construye aparcamientos a diestro y siniestro, ante la desesperación del gremio de garajes que en reiteradas ocasiones ha manifestado su malestar, por la competencia desleal que ello supone y por no favorecer la concurrencia de la iniciativa privada en este negocio. Un abuso.
Pero ahí no acaba la historia,
Al mismo ritmo que crecían los kilómetros de carril bici, por las principales vías de la Barcelona turística, los diseñadores agudizaban su ingenio para adaptar las bicis al medio urbano, con diseños modernos y prácticos que hacían proliferar los negocios de venta y alquiler de bicicletas.
¡Pero ahí estaba el Ayuntamiento!, dispuesto a no dejarse escapar un negocio más, y aprovechando y abusando de su posición de titular de la vía pública, ha instalado un servicio de alquiler de bicis “low cost”, que ha dejado sin negocio a todos los existentes.
La charla con los propietarios de los negocios de alquiler de bicis del Paseo Picasso o del Arco del Triunfo, te deja claro lo que piensan del Ayuntamiento.
La última novedad, ha sido acabar con la gratuidad de la información.
Si las llamadas al 010, en situación de emergencia, ya costaban una pasta, la última novedad consiste en cobrar por la información sobre el tiempo de espera del trasporte público, cuya eficacia, depende sólo de la gestión municipal.
¡Adiós paneles informativos!
La información puedes solicitarla vía SMS.
Es decir, con cada retraso y la desesperación de los usuarios, la hacienda pública se llena los bolsillos.
El eslogan socialista dice, “nuevas ideas”…
¡Piénsalo dos veces, antes de votar!.

07.07.07 @ 11:57