INTERVENCIÓN PARLAMENTARIA
Gràcies Sr. President:
Sres i Srs. diputats:
La reforma reglamentaria d’aquest parlament, ha permès un fet singular.
És aquesta la primera vegada que fruit de una iniciativa legislativa popular, els promotors de la mateixa tenen la oportunitat de defensar-la des de aquesta tribuna, obrint així el Parlament a la societat. Tots en hem de felicitar.
Quisiera saludar a los promotores de esta Iniciativa Legislativa Popular, sobre el derecho a la enseñanza en lengua materna y el bilingüismo escolar, que llega hoy a debate parlamentario de la mano de quien ha sido su defensor, el profesor Francisco Caja, y a su organización, “Convivencia Cívica Catalana”, que ha impulsado esta iniciativa, con mucho esfuerzo y muchas dificultades.
Vds. vienen hoy aquí, a reclamar su derecho a decidir, sin que nadie les pague la pancarta, y lo hacen desde la convicción de la defensa de las libertades individuales que cada día están más limitadas en Cataluña.
Su propuesta, viene avalada por más de 50.000 catalanes, que son sólo una pequeña representación de la Cataluña real, la que usa el catalán y el castellano sin conflicto, sin victimismo, la que hoy ha venido aquí a reclamar sus derechos, de forma tan democrática.
No les negaré que, entre muchos de los firmantes se encuentran militantes del partido popular, y también de otros partidos, que comparten junto con buena parte de la sociedad catalana, los objetivos de esta iniciativa, el derecho de los padres a escolarizar a sus hijo en su lengua materna, y la libertad linguística.
Objetivos que el partido popular viene defendiendo ante esta cámara, desde que tiene representación parlamentaria.
Sólo en los últimos años, el PP ha presentado numerosas iniciativas parlamentarias en defensa de la libertad lingüística.
Dicen los expertos, que no hay conflictos de lenguas.
Las lenguas conviven entre sí, siendo unas más útiles que otras y en los usos sociales espontáneos, como el que se da en Cataluña no suele haber conflicto, sino es por que alguien induce a él.
Debates cómo el de la hora de castellano primaria, o el debate que produjo la sanción a una profesora por entregar un examen en castellano, las sanciones a comercios, o el control lingüístico de los historiales médicos, son una muestra.
El catalán sigue siendo la única lengua, la de las instituciones, la de la escuela, la de la administración, la de la clase política, y la de los medios de comunicación públicos que tanta polémica han levantado estos días.
El PSC perderá hoy la oportunidad de romper el corsé lingüístico en el que está encerrada la educación en Cataluña.
A día de hoy, el catalán es la única lengua “vehicular y de aprendizaje” en la enseñanza en Cataluña, negando así el derecho a decidir la lengua de escolarización de nuestros hijos, limitando sus derechos y sus oportunidades, infringiendo el principio de libertad lingüística.
Son muchas las razones que nos llevan a votar favorablemente esta iniciativa legislativa popular:
La primera por convicción, que coincide con nuestra tradicional defensa del bilingüísmo escolar, y de las libertades en general.
La segunda por razones de oportunidad:
Estos días se han publicado, los informes nacionales e internacionales que apuntan a la inmersión lingüística como una, “una” de diversas causas de nuestro elevado índice de fracaso escolar.
El propio informe de la Fundación Jaume Bofill, publicado hace escasas semanas, afirma que hay un mayor fracaso escolar entre los alumnos de lengua materna castellana.
También el informe PISA, que sitúa a Cataluña en a la cola en rendimiento escolar, denuncia graves déficit en comprensión lectora.
Una tercera razón apunta a razones pedagógicas:
La UNESCO halló muchas ventajas en la enseñanza en la lengua materna. Pedagógicamente, se aprende más rápido, que mediante el uso de un medio lingüístico que no le es familiar.
También la UNICEF coincide con la UNESCO: Existen numerosos estudios de investigación que indican que los alumnos aprenden a leer más rápido y adquieren otras aptitudes académicas cuando adquieren sus conocimientos iniciales en su lengua materna.
La cuarta razón es la jurídica:
Puesto que el castellano es la lengua oficial del Estado Español, y por tanto lo es también en Cataluña.
Es la propia CE en su art. 3, la que establece el sistema de garantías constitucionales que protegen las lenguas.
Las lenguas oficiales, garantizan al ciudadano el derecho a aprenderlo y la libertad de usarla en sus relaciones públicas y privadas, sin que quepa ningún tipo de discriminación posible, cosa que ahora no ocurre en la enseñanza en Cataluña, como así lo reconocen reiteradas sentencias judiciales, que se incumplen de manera subrepticia.
Como la que obliga a incorporar de nuevo en el impreso de matriculación la casilla de opción lingüística, a pesar de que intente ocultarse, relegando a la letra pequeña la opción lingüística de educación.
Pero las verdaderas razones que hoy queremos señalar y que a largo de los años han provocado esta situación son las políticas:
Los conflictos los crean los hablantes, cuando utilizan la lengua como eje central de la política, la utilizan como instrumento de reivindicación y de confrontación política. No hay discriminación alguna de lenguas, sino de hablantes y por lo tanto la situación que se vive en Cataluña es de una clara discriminación de alumnos castellanohablantes en la enseñanza.
La legislación catalana, ha situado a la lengua “propia” por encima del rango oficial.
La inmersión lingüística ha sido el instrumento para excluir la lengua castellana del uso habitual de relación en la educación, ofreciendo simplemente a cambio una “atención individualizada” que constituye en si misma una grave discriminación.
Han sido muchas, las resoluciones judiciales que han dado la razón a quienes justamente reclamaban sus derechos, pero lejos de reconocerlos, los últimos gobiernos socialistas, han incrementado la presión, a través del control lingüístico en los horarios de recreo o sometiendo a los alumnos a una intensa fiscalización y control de sus usos lingüísticos mediante encuestas que suponen una clara intromisión en la vida privada de las personas, vulnerando así el derecho a la privacidad y a la intimidad personal y familiar recogido en el art. 18 de la CE.
¿Qué le importa al gobierno en que lengua envian los niños sus sms, o como hablan con sus amigos fuera de la escuela, o con el conserge o con el abuelo materno?
La imposición del catalán como lengua vehicular en la escuela, implica la imposición de unos derechos colectivos en detrimento de los derechos individuales de gran parte de los catalanes cuya lengua materna es el castellano.
La población castellanohablante de Cataluña no goza hoy de ningún derecho colectivo que la ampare, la catalanohablante sí, en un territorio en el que las dos lenguas son oficiales.
Hay por tanto una discriminación manifiesta, que legitima la prevalencia de unos hablantes sobre otros, que se justifica con la política lingüística misma, y que de una vez por todas nos ha de permitir exigir los derechos y el respeto de las libertades, también en la educación.
Estos días, hemos visto como destacados dirigentes socialistas han reclamado pluralidad política y lingüística de los medios de comunicación públicos en Cataluña.
Les hemos felicitado por ello, hoy tienen la oportunidad de arrancar la costra nacionalista de la educación en Cataluña, de romper el corsé lingüístico que la oprime y hacer de la nuestra una educación más plural, más libre, más justa bilingüe y de mejor calidad.
No dejen pasar esta ocasión. Abran el debate público de esta cuestión y gran parte de los catalanes se lo agradecerán.
