El debate de estos dÃas sobre el decreto de enseñanzas mÃnimas, ha generado un conflicto mayor del que se esperaba. El primer conflicto de competencias entre el gobierno de Zapatero y el gobierno de Montilla.
Montilla ha tenido que sortear la primera encrucijada: enfrentarse al gobierno de Zapatero, del que hasta hace poco formaba parte, o enfrentarse a sus socios republicanos y poner en peligro su reciente acuerdo de gobierno tripartito.
La cuestión no es sencilla, y de momento y atendiendo lo que resuelve el informe de los servicios jurÃdicos de la Generalitat, ha trasladado al gobierno español el problema: retirada o negociación.
No parece que la ministra Cabrera, tenga intención de rectificar, máxime cuando el propio Ernest Maragall reconoce en sede parlamentaria las deficiencias de expresión en castellano de los alumnos.
Los argumentos en contra han sido grandilocuentes:
• Un decreto altamente invasor, (Rigau, dixit).
• Quiebra todo el modelo educativo catalán, (Mas, dixit).
• Que los jóvenes no lo usan, pues la solución pasa por intervenir en la oferta de ocio y pelÃculas, programas, videojuegos o música, todo en catalán. (Carod, dixit).
¿Todo este drama, por una hora más de castellano a la semana?
¿Si el incremento de horas lectivas fuera más, y en lugar de castellano, se tratara de incrementar las horas de inglés, estarÃamos en este debate?
¿Por que en Cataluña una familia puede escolarizar a su hijo en una escuela cuya lengua vehicular sea el inglés, el francés, el alemán o el japonés, y no puede escolarizarlo en castellano, siendo lengua cooficial?
A nadie engañan diciendo que nuestros alumnos terminan sus estudios con el mismo nivel de castellano que los del resto de España.
Todos los que conocen bien las pruebas de selectividad, saben que el nivel de exigencia es muy diferente, asà lo expresaba con claridad, Xavier Pericay en un artÃculo con el que evidenciaba las argucias utilizadas para sesgar en un sentido u otro la nota de catalán y castellano.
O sin ir más lejos, muchos de nuestros alumnos realizan a la semana muchas más horas de inglés, en centros con proyecto educativo trilingüe, en los que sÃ, se imparten otras materias en inglés.
¿Es eso justo?
Yo creo que estamos ante algo más importante, una limitación de nuestra libertad que no debemos permitir, y es además, una injusticia.
Ahora ya no es sólo una retórica de los Populares, ahora es el gobierno Zapatero quién lo expresa y un conseller del PSC quien lo reconoce.
Se trata de defender la libertad de una sociedad, cansada de tanta imposición, y que reivindica cada dÃa con más fuerza, que el castellano sea una opción de escolaridad en la enseñanza de Cataluña.

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