He llegado al Parlament sobre las 10 de la mañana, hoy es dÃa de comparecencia parlamentaria del nuevo presidente.
El dÃa es gris y amenaza lluvia, que decide caer justo cuando llego al Parlament, para que el barro se ajuste bien a los zapatos y hacerte sentir culpable, cuando la mullida alfombra roja que te recibe al entrar, queda marcada por las huellas, de todos los que la van pisando, una pena…
La sesión se celebra en la sala de grupos, en cuya mesa de presidencia se acomoda todo quisqui apretujado, los letreros que informan de los cargos de sus señorÃas, son unos cutres cartones amarillos.
A saber, de izquierda a derecha, Saura, Carod, Montilla, de Gispert, William Carnes, el letrado Sr. Pitarch, y en funciones de secretario un republicano independentista de Girona, que curiosamente se apellida Vigo.
El dÃa está plomizo, tan plomizo como el discurso de Montilla, que sin levantar la vista del papel ha leÃdo uno tras otros los folios escritos de su discurso, monótono, monocorde, inocuo.
Sin novedades que aportar, se ha limitado a explicar la composición, cargo por cargo; la distribución, consejerÃa tras consejerÃa y manejo, o lo que es lo mismo, quien manda, en el nuevo gobierno. Es decir, el reparto de poder entre tres, en función de los intereses de cada uno y de su partido.
Lo de pensar en los intereses de Cataluña y los catalanes, está de más.
Le hubiera dado lo mismo, repartir a cada uno de los asistentes una copia del D.O.G., en el que constara el organigrama y cada uno de los nombramientos, y nos hubiéramos ahorrado el tostón, que ha durado casi una hora.
Para evitar sorpresas lo mejor es no plantear nada, o sea que de programa de gobierno, objetivos de futuro, y lÃneas estratégicas nada de nada, en palabras de Montilla, “avui aixó… no tocaâ€.
Es la frase preferida de todo aquel que llega a President de la Generalitat, un buen latiguillo cuando no se sabe que decir.
Después de una larga y pormenorizada lectura del discurso, y una vez conseguido lo más fácil; es decir dormir al letrado de la comisión, que descansaba a la vista de todos los presentes entre la digna presidenta y el ex conseller de agricultura, que por cierto, mostraba un manifiesto desinterés; Montilla finaliza su discurso con un frase bucólica que sirve de despertador, “tot aixó per fer de Catalunya un pais millor, un paÃs de primeraâ€.
La presidenta de la comisión, Nuria de Gispert, se habÃa permitido la licencia de otorgar a los portavoces, quince minutos de descanso para preparar mejor sus intervenciones. Pero visto lo visto, o mejor dicho para lo que hemos oÃdo, ha pensado que casi mejor lo dejamos en 10, que hay de sobra.
En ese momento todo el mundo aprovecha para hacer pasillos y los periodistas se apostan cámara en ristre o micrófono en mano, a la puerta de la comisión para captar la imagen del dÃa.
Hoy no habÃa gran despliegue, asà que no debÃan esperar gran cosa.
Se reanuda la sesión y todos adentro.
En esta ocasión el turno de intervenciones es de menor a mayor y por tanto el primer turno es para el “ciudadano†Rivera, que ha estado sólo ante el peligro durante toda la mañana. La significativa ausencia de sus compañeros, ha sido muy comentada, pero él no se acobarda ante nada, eso sÃ, hoy usa el catalán.
¿Será por eso, que sus “compis†se han enfadado?
Pero en catalán y todo, el directo a Carod no se hace esperar, le dice al presidente que no considera idónea la persona de Carod, para llevar la polÃtica lingüÃstica,que bastantes problemas nos dió en su dÃa. Carod, lo mira con cara de sorpresa ante el atrevimiento, Ridao se mueve en su asiento y despotrica, Manuela de Madre e Iceta cuchichean sin cesar.
Pero a Rivera le da igual y arremete con el numerito de las banderas, critica que se pida un informe por que haya que dar una hora más de castellano en los coles y exige más coherencia con el 4º cinturón.
No se olvida nada, que lo lleva todo bien aprendido, sus maestros le han dado una buena clase práctica y él que es un alumno aventajado saca provecho y los deja en buen lugar.
Para acabar pone la guinda y acusa a algunos Consellers de no haber abandonado su escaño, “per si de casâ€, el comentario envenenado cae como una puya en la bancada socialista, les duele, se alzan los rumores y se nota la incomodidad.
¡Hay que ver cuanta insolencia!,
Ya me imagino a los de Carreras, Espadas, Azúas y Narts, sintonizando el canal Parlament para ver a su chico, como progresa adecuadamente en las tareas parlamentarias, que a ellos no se les escapa una.
Después llega el turno al nuevo portavoz de IC-V, el “ex -camarada- pijo- progre", un tal Bosch que sentado junto a los de ERC, casi se mimetiza con ellos y que va resultar el gracioso del dÃa.
Para justificar la falta de paridad en el gobierno y en sus diferentes ámbitos, sorprende diciendo que ellos consideran el tema en proceso de avance y que las crÃticas de la oposición solo pueden justificarse por la insatisfacción de sus militantes femeninas.
El comentario está fuera de tono, y me lleva a una clara conclusión, y es que la izquierda es tan verde que tiene problemas, tantos que durante la campaña sus juventudes tuvieron el mal gusto de editar unos adhesivos en los que recomendaban eso tan educativo de “folla’t a la dretaâ€. Y los tuvieron que retirar. Esta obsesión es un peligro, ¡chicas, ojo con la izquierda-verde¡
Tras este alarde de mal gusto, recuperamos el parlamentarismo de nivel.
Es el turno de Piqué.
Su primer comentario es guasón y agradece a Montilla, que comparezca para leer el organigrama en el D.O.G., !que bonito¡, Montilla pone cara de poker y se prepara para aguantar el chaparrón, el que cae fuera y el que le va a llover dentro.
Pregunta cual es el cargo de Carod, ya que su cutre cartelillo reza “conseller de la Vicepresidencia†y en cambio, él, le ha atribuido "la Vicepresidencia del govern". A la primera Montilla ya se ha perdido, no sabe ni de que le habla; la segunda es sobre las contradictorias direcciones generales creadas, una para las relaciones externas, otra para las relaciones exteriores.
Y Piqué pregunta con sorna ¿es que van a vigilarse?, ¿de quien desconfÃa? Critica que de ser cierta esa actividad legislativa frenética, que llevan dÃas anunciando, alguien deberÃa preocuparse por el dinero para financiar las leyes, o lo que es más propio, ¿para cuando la Ley de Presupuestos?, que no en vano es la más importante de todas las leyes.
Acto seguido no puede reprimirse y enlazando las crÃticas a la ley de vivienda, Piqué habla de okupas, del "buen rollo" expresado por Saura para desalojarlos, del auto del juez que alega violencia e intimidación.
Saura se pone serio y ni siquiera lo mira, enrojece, ¿será de ira o de vergüenza? Piqué sigue en su crÃtica, con los robos, las bandas organizadas y la inmigración ilegal. Lidia Santos que ve el mal trago de Saura, replica, increpa, mientras Piqué prepara la traca final.
Ahora ya no hay Maragalladas, a las que estábamos acostumbrados, esperamos que tampoco haya Montilladas, y por tanto exige rigor, seriedad y el cumplimento de la legalidad en todas las administraciones, a la vez que agradece que asistiera a la celebración de los actos de la Constitución y espera que se hagan en Cataluña.
La bancada socialista, está hecha una furia, todos comentan entre ellos, y los de ERC ya no saben como sentarse, de sus ojos salen chispas de ira, pero a Piqué le da igual, lo dicho, dicho está.
Lo más bueno de la mañana ha venido a continuación, con la intervención de Ridao de ERC, que ha afirmado sin despeinarse, que el nuevo gobierno tenÃa una visión socialdemócrata y soberanista de Cataluña.
En ese momento el portavoz del PSC, vuelto de espaldas a la presidencia en actitud oyente, ha puesto cara de alucinar, de no creerse lo que estaba oyendo, era una expresión de susto, sorpresa y disgusto, todo a la vez, ha abierto sus ojos, a todo lo que dan y a partir de ese momento ha clavado la mirada sobre las notas de Ridao, como si hubiera querido evitar que otra chorrada más surgiera de ellas, pero no lo ha conseguido. Ridao ha seguido analizando su Cataluña virtual, esa que no existe en ningún sitio más, que en su imaginación.
Iceta, algo repuesto del susto soberanista, ha leÃdo un discurso servil, pedante y pelota. Para tranquilizar a Montilla, le ha garantizado el apoyo de su grupo. ¡Pues menos mal¡ cuanto le hubiera gustado oÃr eso a Maragall.
Por último interviene Más, que pese a los directos a la mandÃbula que le han lanzado, no ha perdido ni pizca de su arrogancia.
En tono displicente exige su derecho a expresar si el modelo de gobierno planteado le gusta o no, y es evidente que no.
Ay!, ¿que fue de aquella consellerÃa primera que tanto costó? Total ahora no sirve de nada.
Le preocupa el desplegament del Estatut, que tantos disgustos y traiciones le ha costado, tanto esfuerzo para nada, porque para Montilla, el Estatut sólo merece rango de subdirección general, en un rincón del departamento de interior. Lo de interior, debe ser para guardarlo, ¿será que el Estatuto tiene mucho peligro?
La próxima semana más.
