Ayer un diario barcelonés, publicó un artículo en el que explicaba con lujo de detalle los esfuerzos de algunos por demostrar que Cristóbal Colón, el descubridor de América era hijo de una noble familia barcelonesa y por lo tanto catalán.
El esfuerzo ha sido tanto, que ha llevado a los investigadores de tan “magna hazaña” a realizar en el Instituto de Investigación genética 250 pruebas de ADN a todo aquel que en Cataluña, Valencia, Baleares o Génova tuviera por apellido Colom, con el fin de dar con el gen catalán del descubridor.
Al leer el artículo, me pregunté indignada hasta dónde pueden llegar los despropósitos y el delirio nacionalista, ¿quien paga estos despilfarros?, ¿por qué se consienten estas cosas cuando hay tanta gente que sufre y se angustia por otras mucho más importantes? Me referiré a una: Hace unos años que cunde la alarma social por la cantidad de niños y jóvenes que desaparecen sin dejar rastro. Tanto así que una asociación de familiares de desaparecidos se organizó con el fin de obtener más efectividad de la justicia tanto en la búsqueda como en la identificación, para lo que reivindicaron la creación de un registro de ADN, muy útil para los trabajos de la policía científica en el reconocimiento de los que aparecen tras años de búsqueda o en lamentables circunstancias. Todo fue comprensión y buenas palabras pero pocos resultados y su petición fue denegada por ser muy costosa e innecesaria.
Todos sabemos que Colón marcó un hito en la historia, la hispanidad de América que no va a cambiar en función de cual sea su lugar de nacimiento. Lo que sí cambiaria la historia de muchas familias es que la justicia disponga de todos los medios necesarios para ser efectiva y contribuir al sosiego de tantas familias angustiadas que necesitan una respuesta. Es en eso en lo que debemos emplear a nuestros científicos y gastar nuestro dinero.

15.03.06 @ 00:05